jueves, 2 de octubre de 2008

..y.finalmente...las.aguas.cesaron..

Te sorprendes al mirar alrededor tuyo.
Buscás algo que creés no encontrar, pero ahí esta.
Mi teoría se compone de varios ítems que probablemente vayan perdiendo el hilo conductor…
Algunas veces te pasan cosas. La vida te presenta desafíos y la vida te muestra caminos. Pero no te deja ver como termina. Una vez leí que alguien decía repetidas veces que no es necesario ver el final de la escalera para avanzar hacia el primer escalón (creo que lo citaron de algún filosofo conocido).
Y yo comparto su convicción. Y no lo llamo teoría.

Una vez tuve una caja donde guardaba todo aquello que me traía a la memoria a alguien que formó parte de mi historia. Por diferentes razones nuestras vidas nos fueron mostrando diferentes facetas y fuimos dibujándonos en distintos colores.
Nuevamente la teoría cobraba vida.

Tuve el impulso de ver una vez mas dentro de esa caja de cosas materiales, que poco valen comparado con la riqueza de las vivencias. Muchas cosas. Finalmente pude recapacitar, sentada en un rincón de mi casa con la luz de un atardecer caluroso de diciembre que entraba por la ventada del octavo piso. Creo que fue un momento "clave", donde la primera frase de este escrito tuvo mas peso.
Te sorprendés al mirar alrededor tuyo, y efectivamente yo me sorprendí. Me sorprendí de estar sumergida en mi misma, disfrutando de la vida, del día a día, del sol y también de las estrellas, de la luz de la luna que tantas lágrimas había hecho caer de mis ojos. Y así sin más, me descubrí limpia y pura ante este universo tan grande. Y mi compromiso, aquel que recité años antes, se hizo valer:
“soy una mujer segura y libre dando y recibiendo amor disfrutando plenamente mi vida”

Pude oler la suavidad de aquellas hojas, bordeando la avenida, que el viento hacía bailar al ritmo de los camiones y la contaminación.
En ese instante dejé salir de mí todo rencor, que ya estaba corriendo afuera y que hoy veo tan lejano.

Esta caja sigue siendo mía y teniendo un valor para mi pasado. Pero al verme con los ojos secos en ese momento (del cual ya hace mucho tiempo) supe que había barrido la mugre y había prevalecido el beneficio del buen recuerdo.
Sobre todo de mí misma, en aquel proceso.
Y, sin sorpresa, el "hilo conductor" se perdió. Mejor dicho, jamás existió. Fue sólo una excusa. El puntapié para dejar volar la expresión, sin culpa, sin rencor, sin pudor...

..qué.quién.cómo.o.dónde...por.qué..

¿En cuánto creemos?. ¿En qué creemos?. ¿Por qué creemos?. ¿A quién creemos?.
¿A quién creamos en esta vida sintiéndonos tan mediocres al lado de todos aquellos a quienes catalogamos de “mejores”?. Sintiendo que no podemos, y que por consiguiente nunca podremos. ¿Quién es mejor y quién peor?… y ¿por qué?. ¿Qué vamos a lograr?. ¿A dónde vamos?. ¿Qué es lo que verdaderamente pretendemos de esta vida, de este plano, de este momento?. De un simple momento. Todos buscamos la felicidad. ¿De qué nos valemos y a dónde queremos llegar?. ¿Realmente queremos seguir?. Nos invaden miedos, amarguras, “antifelicidades”; y después así nomás y de repente al mundo se le ocurre alinearse y sentirse “vivo”. Y nos bendice con su simpleza en un día de sol, o de lluvia; con frío o con calor. Con la MÚSICA. Con el nacimiento de una criatura que es, en el mejor de los casos, fruto del amor entre dos personas. Ese amor eterno que seguramente se juraron un día bajo el sol brillante de un atardecer perfecto, diciendo cuanto se aman con un solo gesto en la mirada. O tal vez reposando en un colchón alto y duro en una habitación de un barrio cerca del centro, con las luces bajas y haciendo alusión a ese sentimiento.
El fruto de tanto amor eterno. La simpleza de un te quiero en el momento oportuno, escondido bajo la condición tecnológica de la actualidad que muchas veces nos impide expresar los sentimientos mirando los ojos de esa persona a la cual le dedicamos esas dulces palabras… TE QUIERO.
Nos vemos en la obligación de gritarlo al mundo mediante unas cuantas letras escritas de forma rápida con los dedos de una sola mano (casi sin prestar demasiada atención, pero con esperanza y ansiedad en la expresión del rostro) en medio de una muchedumbre a la hora de la merienda. Soltarlas de manera tal que se cree cierta confusión en quien lo recibe, perturbada por el miedo de volver a querer, luego de haber fallado. Y haber fallado tan pero tan duro que nunca mas soñó con siquiera volver sentir algo por otro par. Sin duda, a esas palabras se las llevaron los malos augurios. Y ahí, se sentó en la parada de un colectivo sin mucho que ofrecer, conducido por un chofer mediocre quien probablemente vio la expresión de su cara y no comprendió por qué hay en este mundo alguien que tenga tantas ganas de ser feliz y ni siquiera pudo apreciar el brillo en sus ojos. Y ahí mismo recapacitó y entendió que el mundo le estaba dando una nueva oportunidad de acercarse a eso que todo ser humano busca en diferentes medidas. Quería quererlo. Ese primer “te quiero” se convirtió en un período de conflicto interno hasta que logró interpretarlo con otra parte del cuerpo que no fuera su cabeza y su corazón antipático. Una vez que lo vio con esos ojitos grandes y brillantes, sanos ya, luego de tanto dolor y entrega. Ojos llenos de amor para dar, esos ojos… esos ojos que translucen el alma y el corazón abiertos. Esos, que ella siempre supo que lo enamoraban y que le encanta saber que son el medio perfecto para ver el desarrollo de una historia feliz, desde muy cerca. Tanto que a ella misma la compete. Esa que vemos inalcanzable, que pasa en las películas. Esa que se ve frustrada y bastardeada por las situaciones cotidianas que intentan quitarle la magia y la fuerza a cualquier esperanza.
No perdamos ésto. Creamos en cuanto queramos creer, en lo que queramos creer, por que simplemente queremos creer en quien queramos. Creamos en NOSOTROS MISMOS. Creemos, desde nosotros mismos, seres que tengan y sientan ganas de sacar este mundo adelante. “Vivamos en prosa espontánea” y démosle a los nuevos lo que necesitan. Envión. Empujémoslos a ser lo que quieran ser.
Un hombre un día dijo “tu eres un genio, siempre” y no dudo que el lo creyera de sí mismo. Tomémoslo personal y aprendamos de eso. Si creés que podés, podés. Pero no esperes que otro crea por vos, ya que no hay persona mas importante en tu vida que vos mismo.
Sos tu poesía más perfecta, mas espontánea. Tu escultura más proporcionada, tu obra de arte más cara. El mejor trazo en tu dibujo.
Tu más afinada y mejor canción.
Sos la dulzura del azúcar, vos le das gusto a tu vida… saboreate. Se dueño de tus decisiones y proponete todos los días ser un poquito mas feliz.
Qué es lo que verdaderamente pretendemos de esta vida…?
La felicidad absoluta propia y de aquellos que nos rodean, en ese orden, sin excepción.

miércoles, 1 de octubre de 2008

"..subway.lecture.."

¿Cómo saber que estas en el camino correcto?
Difícil.
¿Cómo pretender ser vos mismo quien maneja tu vida?
Complicado.
¿Te guían tus convicciones?
¿Aprendés de tus errores?
¿Hacés valer tus palabras?
¿Creés en tus opiniones?
¿Recreás tu creatividad?
¿Sos conciente de que tu vida es tan…
tuya?

Puede que veamos la vida como un largo trecho a la muerte. Puede que veamos la muerte como el esplendor de la vida. Puede que sólamente nos dediquemos a vivir de lo que todavía no llegó. O también puede que vivas afligido por lo que simplemente ya pasó.
No es fácil, a mi humilde entender, ver a la vida como lo que realmente queremos que sea. Existen infinidad de frases que nos convencen de que la vida es difícil, complicada, demasiado corta, o demasiado larga.
La vida es el exacto punto medio y justo para que sea vivida en todo su esplendor. Para disfrutar cada segundo, pero no como si fuera el último.
Simplemente DISFRUTARLO por que es un segundo más que forma parte de tu vida. Y aprender que lo importante no es el tiempo en sí mismo. Por que en definitiva… ¿qué es el tiempo?
Y tu vida es demasiado valiosa, sobre todo para vos mismo.
Pensá dos segundos. Mirá a tu alrededor. Analizá cada pequeño pedacito de lo que tenés cerca en este instante. Observá. Volvete ajeno a tu vida y pensá.
Pensá solo dos segundos.
¿Qué ves?
¿A quién ves?
¿Con quién te ves?
¿A dónde te dirigís?

Lo que sos y lo que hacés en este momento llegó a tu vida con un fin.
Y, por lógica, también con un principio. Todo pasa por algo, eso no es mentira.
Todos tenemos vivencias diferentes… ¿y no se te ocurrió pensar en el por qué de eso?
¿No creés que cada uno de nosotros, como mínimos granos de arena que nos hacen creer que somos, cumplimos un papel fundamental para la vida del mundo en que vivimos?
¿No creés que sos especial en toda tu extensión, por el simple hecho de haber nacido?

..una.nena..

Permití, casi inconcientemente que me invadiera el territorio.
Mi aprendizaje en ésto, es notable. Me di cuenta a tiempo para darle fin
La eché. La saqué. La fundí en su propio malestar.
Qué bien se siente. Y es más, no se si alguna vez sentí algo como esto.
En este plano, no se si alguna vez me tuve fe.
En este plano es donde me resulta más difícil creer en mí.
Me siento dichosa, orgullosa y feliz.
Esta vez vencí. Y vencí concientemente. Me di cuenta a tiempo y le di fin.
No fue casual.
No fue mera suerte.

Fue real, es real. Lo está siendo y me está haciendo feliz.
¿Abarcativa la palabra feliz verdad?

“Algunos de nosotros todavía sonreímos en los ojos de aquellos que sólo saben sonreír…”

Todos nosotros fuimos “aquellos” y también todos nos vimos obligados a aprender a no sonreír en determinado momento de nuestra vida.
Nacés y no sentís angustias, o mejor dicho sí. Pero son aquellas que tienen más que ver con la supervivencia, más allá de ser un ser humano.
Simplemente por nuestra condición de animales en este mundo.
Crecés y de a poco te vas integrando al mundo.
Te vas contaminando y consumís cada vez más y de a poco, el aroma a roca erosionada por el agua sucia que cae de una cascada en el fin del mundo.
Crecés un poco más y descubrís nuevas tristezas. Nuevas angustias. Y a la vez, te encontrás en tu lugar.
Por momentos te dan unas inmensas ganas de expresar lo feliz que te sentís.
Lo FELIZ QUE SOS.
Llega el momento, y como todo ser vivo, por lo general, te reproducís.
Y ahí si, recuperas un poquito de toda esa paz. De todas esas ganas interminables de sonrisas, sonrisas y mas sonrisas. Entontrás a ese chiquito que fuiste, por que lo ves parecido a vos. Lo sentís parecido a vos. Lo sabés parecido a vos. ES PARECIDO A VOS por que es PARTE de vos.
Le enseñás. Ves como aprende, como crece; sin darte cuenta le hacés lo mismo que te hicieron a vos. Y lo introducís al mundo. A TU mundo, a este mundo contenedor de diversas emociones.
A un mundo del cual tenés que formar parte tarde o temprano. Ese que, por momentos, él va a amar. Y del cual, por otros, va a querer desaparecer.
Quizá eso te de culpa alguna vez…
Se generan muchos conflictos, pero le das lo mejor de vos.
Y si hay algo que jamás perdes, es la posibilidad de encontrarte segundo a segundo dentro de sus ojos. Encontrarte a vos y descubrirte en tu mejor creación.

“Algunos de nosotros todavía sonreímos en los ojos de aquellos que sólo saben sonreír."


Ayer, por la calle, miré una nena (de no más de un año y medio). Feliz, cantaba (o imaginaba) una canción, una melodía, mientras paso a paso, descubría el mundo. Se veía en el gesto de su carita la emoción de comprender el arte de caminar (que sin duda es algo nuevo para ella)
Le sonreí y el sol brilló más fuerte. Ella me miró y sonrió (como bien sabe hacer, por que no conoce de tristezas).
Su mama percibió la ternura en mis ojos y también sonrió.
Por que ella transita ese camino. Y se volvió a encontrar, hace poco, en la dulzura que transmite la nenita con sólo una sonrisa. Con sólo su mirada pulcra, suave… intensa.
Y me lo prestó un ratito. Me sonreí un ratito. Me descubrí en ella y en su ingenuidad. En su inseguridad y su necesidad de tener siempre alguien pendiente de ella.

Me comprendí como mujer en este mundo lleno de polución. Pensé en alguna armonía, la tarareé y dejé que toda la felicidad saliera de mis ojos.
Me sentí feliz…

Fui feliz… soy feliz.
Le agradezco enormemente a esa pequeña, que siquiera sabrá nunca nada de mí, pero que un miércoles cualquiera saliendo del trabajo, me permitió valorar un poquito mas este mundo.
Comprender y disfrutar la magia.