jueves, 13 de agosto de 2009

..prosa.deprisa..

Y es la prosa espontánea que invade mis dedos, que sostiene la brisa primaveral en mi cuello. Quien abruma mi canto empañado de aliento, quien obliga a mi andar y lo vuelve lento. Se unen palabras, una tras otra... se complementa en calor la ráfaga del viento. Se vuelve leve el ser, se inspira en mis manos y dan el toque de bien. Arrastran mis mañanas y las vuelven tardes, se cruzan mis campanas y resuenan mares.
Se va, se va... y el corazón palpita en momentos claros, en momentos blancos, momentos vivos... momentos que palpita el corazón y se va, se vA.
Y es la prosa espontánea quien hoy obliga. A mi razón la vuelve calma; indica a mi andar y le enseña a esperar. Se acuesta a mi lado y sueña conmigo. De esto se trata. Del vivir de buena gana, en una prosa que no escapa y de lo espontáneo te atrapa, por mas palabras que piquen en gargantas tan ardidas, fantasías ya perdidas y en ese sonajero campesino de colores brillantes, como esa canción.

..contempla.la.paz..

Hay un refugio en tu boca.
Cálido, tu abrazo.
Inmensa, tu expresión
y sutil, tu vanidad.

Pensamientos apartados,
abrumante tempestad.
Cálida, tu mano;
Suelto, tu mirar.

Olor que mi piel contamina,
y siento mi anochecer.
Tu aliento recorre mi cuerpo
y es dulce luz de tu sombra

Corrientes de aire frío
Bocanadas de viento del sur

martes, 4 de agosto de 2009

..evapora.el.agua.al.sol..

Extrañezas de extrañar
y te extraño.
Te extrañaran mis mañanas
mis colores y yo.

Calman las aguas al sol
Sonríe ardiente el cielo.
Caminan mis dolores y
se curan en tu abrazo.

Las piernas pesan al ver
que tanto queda aún.
Y recorro un viaje decorado
de sutiles desperfectos azules.

Calman las aguas al sol
que yace quemando mi espalda.
Saludan las palomas al viaje
que llevo a las afueras del tiempo.

lunes, 3 de agosto de 2009

..de.duendes.de.mas.alla..

Luz, claridad y sosiego;
calma, serenidad y calor.

Saliente la puesta del sol
por la ventana dejó ver
la caricia suave y los dedos
que caminaban su espalda.

Se adueñaron de extrañeza
los duendes de la sala.
Y corriendo a contar historias
la pulsación retomo quietud.

Sálvense los crédulos
que tanto quieran soñar
vivan en mí sus sueños...
luz, sosiego y claridad